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La Coctelera

polela1

Categoría: bioacústica

4 Marzo 2011

Somos una especie ruidosa.

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No hay duda: la especie humana es demasiado ruidosa, e inunda tierra, aire y mar con sonidos de todo tipo y que molestan no sólo a los humanos, pues los animales sufren muchos trastornos.

Si bien en todo ambiente hay sonidos y/o ruidos naturales como las tormentas, viento, lluvia, terremotos, derrumbes, truenos, los animales también producen ciertos sonidos y los usan con diferentes fines, como para hallar comida, para encontrar pareja, para comunicarse entre ellos, o para evitar a los depredadores, pero en estos momentos nuestros mares están saturados de ondas sonoras que hacen comparable el ambiente con nuestras ciudades.

En este ambiente son muchos los villanos...Por ejemplo los sonares cazasubmarinos de la armada que se han relacionado con la ocurrencia del varamiento de ballenas,  o los disparos de cañones de aire usados para localizar petróleo bajo el lecho marino y que se escuchan a muchísimos kilómetros de distancia. También se usan explosivos en las perforaciones con pilotes que se introducen en el lecho marino en el caso de las construcciones submarinas, lo que hace huir a animales como el bacalao y reduce su pesca.

Además, hay otro problema del que se habla poco, que es que al mismo tiempo que aumenta la cantidad de ruido, aumenta y mejora la transmisión...¿Cómo?  Al quemar combustibles fósiles se genera bióxido de carbono que se filtra en el océano y lo acidifica, lo que hace que el agua del mar absorba menos sonido.

Por otro lado, ocurre que tanto el ruido de motores, el que generan las hélices de las embarcaciones, como los sonidos con que se comunican las ballenas francas, están más o menos en la frecuencia de la nota Do más grave de un piano y por eso cortan la comunicación y se borran los llamados cuando pasan las embarcaciones, por lo que a las ballenas les cuesta encontrarse y pasan más tiempo por su cuenta.

Ante este problema -comprobado- así como la ciencia se usa para perjudicar la vida marina, se puede usar para ayudarla, y el director del programa de investigación bioacústica de la Universidad Cornell, Christopher W.Clark, y sus colegas colocaron 10 boyas de escucha en la Bahía de Masachusets, y estas grabaciones les dieron la pauta para entender estas interferencias y están compartiendo  la información vía satélite con los capitanes de los buques petroleros, quienes pueden, así, reducir la velocidad de las embarcaciones o cambiar la ruta y así evadir a las ballenas. Es una pequeña ayuda, pero puede significar mucho para la comunicación de estos animales.

 

 

Fuente: National Geographic.

Tags: ruido, ballenas

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Sobre mí

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polela1

Valdivia, Chile
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Soy profesora de enseñanza básica, estudié en la Escuela Normal Camilo Henríquez de Valdivia, y salí muy ilusionada cuando me titulé, como todos los jóvenes profesionales que creen que van a cambiar el mundo, y que se sacan la mugre trabajando , innovando, inventándose más trabajo, etc. Los tiempos cambian, y si hace medio siglo el profesor era una autoridad, un guía, un amigo, ahora ya no tiene el mismo status, y se le ha perdido el respeto, a tal punto que ya muchos no se atreven a corregir a los niños y los dejan hacer y deshacer, pero no estoy de acuerdo con ese actuar, aún arriesgándome a obtener malas palabras de parte de los padres. El profesor no está ahí para "instruír" solamente, sino para "educar". Free counter and web stats

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