Según una publicación de la revista Nature que describe el genoma del Plasmodium Knowlesi, dice que el huésped natural de esta cepa es el macaco de Java, pero cada vez se detectan más casos humanos, y el problema está en que es difícil con un microscopio común distinguir si se trata del P. Knowlesi o del P. Malariae, cosa muy importante porque se ha descubierto que el P. Knowlesi tiene genes que parecen imitar a los genes humanos implicados en la regulación del sistema inmunitario, lo que al parecer les da la capacidad de disminuir la capacidad del huésped humano para reconocer los glóbulos infectados.
Sólo el P. Malariae causa una forma benigna de malaria. El P. Knowlesi se reproduce cada 24 horas en la sangre, se propaga con rapidez, lo que lo hace potencialmente fatal.
servido por Gabriela
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Somos muchos, los que al hablar de malaria pensamos en una enfermedad lejana, de países pobres, y que afecta a pocas personas...Nada más lejos de la realidad! Cada año, cerca de 500 millones la contraen, y más de 1 millón muere. Es una enfermedad endémica en 106 naciones, la mayoría de África, y una de las prioridades de la OMS es la disminución de los casos, usando diversos recursos que incluyen medicamentos, uso de plantas, y rudimentarios mosquiteros para las camas.
Esta enfermedad ha convivido con los humanos desde que éramos homininos, quizás hasta los dinosaurios la padecieron, así que este parásito ha tenido tiempo para conocer y vulnerar los sistemas inmunitarios no sólo nuestro, ya que ratones, aves, lémures, murciélagos, serpientes y puercoespines padecen malaria. En algunas momias egipcias se encontraron signos de malaria, y al menos cuatro Papas murieron de esta enfermedad.
Hay 4 clases de parásitos que pueden infectar al ser humano, y el más virulento es el Plasmodium falciparum, el que causa más o menos la mitad de los casos y el 95% de las muertes en todo el mundo; es la única forma de malaria que puede atacar el cerebro muy rápidamente, al punto que una persona puede estar haciendo deporte por la mañana, y muerto por la noche.
En Zambia el 2005 había 1353 casos de malaria por cada 1000 niños menores de 5 años, porque muchos niños se infectaban más de una vez por año.
¿Y cómo se produce el contagio?
Es un viaje silencioso del parásito, sin síntomas, desde las glándulas salivales del mosquito hasta las células del hígado del huésped. Dentro de estas células, estos parásitos se alimentan y multiplican durante una semana y cada uno se replica 40.000 veces. Las células estallan, pero en medio minuto estos parásitos entran a células sanguíneas y se propagan durante 2 días en silencio, hasta que nuevamente estallan las células, y este caos sanguíneo provoca dolores musculares, dolores de cabeza, la temperatura se eleva en un intento del organismo de eliminar esta invasión de parásitos, el enfermo tirita (para generar calor), aparecen sudoraciones, escalofríos, pero la reproducción exponencial continúa y ya hay millones de parásitos en la sangre.
Ya a estas alturas, el cuerpo está muy caliente pero los parásitos se adueñan de los glóbulos y así aseguran su supervivencia, pero además tienen otro recurso que aún nadie sabe cómo funciona, y es que a las células infectadas les aparecen unas protuberancias en su superficie y se adhieren a los capilares del cerebro, evitando la limpieza de la sangre que hace el bazo, cuya misión es destruir las células anómalas. El cerebro se inflama y el cuerpo empieza a colapsarse porque ya quedan muy pocos glóbulos rojos para transportar oxígeno, fallan los pulmones, que luchan por obtener ese oxígeno vital, y el corazón no tiene fuerza para bombear, la sangre se vuelve ácida, y el cerebro muere.
El quino, árbol del que se obtiene la quinina, es originario de Perú y Ecuador, pero luego de muchos fracasos se pudo cultivar en India, Sri Lanka y Java. Esta sustancia obstaculiza la reproducción de los parásitos de malaria y ha salvado muchas vidas pero su efecto es breve, y si se toma muy frecuentemente puede causar efectos secundarios graves como la sordera. En los años 40 apareció un fármaco sintético, la cloroquina, barato, seguro y servía contra todo tipo de malaria.
Hubo otro descubrimiento que estuvo a punto de acabar con el mosquito, el DDT, que incluso le valió el Premio Nóbel de medicina al químico suizo Paul Müller en 1948 y que era un insecticida barato y eficaz por lo que la OMS implementó un Programa Mundial de Erradicación de la Malaria y que estuvo muy cerca de cumplir su objetivo, pero pasados algunos años, el financiamiento disminuyó, el programa se abandonó, y la malaria repuntó otra vez.
El insecticida fue prohibido porque como era bueno y barato, lo usaron los algodoneros en dosis mayores que las necesarias y se acumuló en el suelo, dañó a los halcones peregrinos, leones marinos y salmones.
Sobrevino luego otro problema: la resistencia generalizada a los fármacos, pues los parásitos mutaron y algunas de estas mutaciones protegían a los parásitos contra la cloroquina.
Si el enfermo fue rápidamente medicado, permanece en coma, lo que es horrible de ver: espalda arqueada, brazos rígidos, manos retorcidas, pies con los dedos en punta. Luego de varios días de medicamentos, comienza una lenta recuperación, pero muchos quedan con secuelas de por vida como daño neurológico, problemas para caminar, etc.
Últimamente, se hace una medicina derivada del ajenjo dulce llamado Artemisa, la artemisina, que es tan potente como la quinina pero es mejor porque no tiene tantos efectos secundarios.
El calentamiento global traerá aparejado un problema grave: que los insectos colonicen altitudes mayores y latitudes más lejanas.
¿Y una vacuna?
Hay vacunas para virus y bacterias, ambos con pocos genes, pero el Plasmodium tiene más de 5000, aparte de muchas sub cepas. Por eso parece que la aparición de una vacuna está muy lejana.
Según la Organización Panamericana de la Salud, la malaria en Latinoamérica promedia 1 millón de casos al año, la mitad en Brasil.
Chile se ha mantenido libre de malaria porque sus condiciones geográficas son inhóspitas para el mosquito.
servido por Gabriela
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