Las abuelas rusas que cantaron en una gala transmitida por televisión "Party for Everybody" (Fiesta para todos) con una alegría y un sentido del humor envidiables, son 6 y suman 500 años.
Ellas, vestidas con trajes tradicionales de la región de Malopurginskogo, en la república de Udmurtia, causaron sensación. Ellas dicen que todo el dinero que ganen lo destinarán a la reconstrucción de la iglesia de Buranovo.
André Watts , cuya madre era pianista, comenzó a los 4 años a estudiar violín, pero tenía 2 perros en esa época, que en cuanto escuchaban el violín...comenzaban a aullar como posesos...Entonces, se decidió por el piano, y descubrió los pedales, comenzó a probarlos, y descubrió que podía obtener sonidos más suaves y profundos, y pasaba largos ratos jugueteando con las teclas y pedales...y escuchando, aunque no le gustaba practicar las partituras, pero su madre le contó sobre la vida de Franz Liszt y le hizo hincapié en que este gran pianista y compositor se dedicó y practicó muchísimo, para lograr conseguir la perfección, y esto lo inspiró para lograr lo que vemos en este video luego de una carrera exitosa interpretando conciertos solo y con orquesta, y dirigido por grandes maestros como Leonard Bernstein.
Verle desplazar sus dedos por el teclado, es fascinante, y al mismo tiempo una puede apreciar cuántas horas ha pasado recorriendo las teclas con mayor o menor velocidad, con más o menos intensidad, haciendo distingos entre lo que hace una mano y la otra...y la perfección de los tiempos, de los silencios...
Carlos Julio Eizmendi, conocido como Becho Eizmendi, fue un violinista uruguayo que empezó a estudiar música a los 8 años. Antes de estudiar violín, practicó el saxo.
Como violinista dió conciertos en todo el país durante 18 años, y luego lo hizo en Europa.
Alfredo Zitarrosa le escuchaba en sus improvisaciones una melodía conmovedora y un día llegó con los versos que escribió para este genial y talentoso violinista, su gran amigo.
Hay muchas versiones de este tema, cantadas e instrumentales, y yo encontré esta, que me encantó.
Soy profesora de enseñanza básica, estudié en la Escuela Normal Camilo Henríquez de Valdivia, y salí muy ilusionada cuando me titulé, como todos los jóvenes profesionales que creen que van a cambiar el mundo, y que se sacan la mugre trabajando , innovando, inventándose más trabajo, etc.
Los tiempos cambian, y si hace medio siglo el profesor era una autoridad, un guía, un amigo, ahora ya no tiene el mismo status, y se le ha perdido el respeto, a tal punto que ya muchos no se atreven a corregir a los niños y los dejan hacer y deshacer, pero no estoy de acuerdo con ese actuar, aún arriesgándome a obtener malas palabras de parte de los padres. El profesor no está ahí para "instruír" solamente, sino para "educar".