
Cada día se descubren más nefastas consecuencias por la mala alimentación. Por ejemplo, lo que sucede con la ingesta de grasas trans y grasas saturadas.
Durante 6 años investigadores de las universidades españolas de Navarra y Las Palmas de Gran Canaria hicieron seguimiento a 12.059 voluntarios y analizaron tanto su dieta como su estilo de vida y enfermedades. Ninguno sufría depresión al iniciar el estudio, pero 657 casos se habían detectado al finalizarlo, y este estudio reveló que hay una relación entre la cantidad consumida y el efecto dañino, como lo explicó Almudena Sánchez-Villegas, profesora titular de Medicina Preventiva de Las Palmas de Gran Canaria, primera autora de este trabajo.
Por otro lado, el equipo dirigido por Miguel Ángel Martínez-González, catedrático de Medicina Preventiva de la Universidad de Navarra, analizó cómo influye el tipo de grasas poliinsaturadas (de pescados y aceites vegetales) y del aceite de oliva, y concluyeron que se asocian a una reducción del riesgo de sufrir depresión.
En los últimos años, en la dieta de los occidentales hubo una sustitución de las grasas beneficiosas por las saturadas y trans, y precisamente coincide con el aumento de las depresiones, que ya llegan a 150 millones las personas afectadas en el mundo, siendo ya la principal causa de pérdida de años de vida en los países de renta per cápita media-alta.
En el estudio se observó un incremento de riesgo de sufrir depresión de casi un 50%, pese a que el grupo estudiado tenía una ingesta baja (0,4%) de grasas trans en la energía total ingerida, de manera que en países donde el % ronda el 2,5% como EEUU, el peligro es mayor.
servido por Gabriela
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Son grasas sólidas producidas artificialmente por el calentamiento de aceites vegetales en presencia de catalizadores metálicos e hidrógeno.
Se ha visto que provocan un aumento del nivel de colesterol LDL (malo) en la sangre, y una disminución del nivel de colesterol HDL (bueno). El problema es que esto afecta a las paredes de venas y arterias, lo que aumenta el riesgo de enfermedades coronarias, y de diabetes, y por ejemplo una investigación en EEUU arrojó que si se eliminan las grasas trans en el ámbito industrial, se pueden evitar entre 72.000 y 228.000 muertes al año.
Ya Nueva York y Filadelfia prohibió usarlas en los restaurantes , pero desde hace varios años, algunos países han obligado a la industria alimentaria a informar en sus etiquetas acerca del contenido y de lo dañinas que son estas grasas trans.
Ya se sabe que los efectos adversos se traspasan a través de la leche materna, como alteraciones en la función cardiaca, resistencia a la insulina, sindrome metabólico y diabetes tipo II, y las madres consumen platos precocinados, bollería, helados, etc, sin saber el alcance que tiene su ingesta en la composición de su leche.
En Canadá se hizo un estudio donde se mostró que los ácidos grasos trans tienden a desplazar los ácidos esenciales (ácido linoleico y ácido alfalinolénico) en la leche materna , y los "trans" acaban por incorporarse a los fosfolípidos del plasma y a los triglicéridos de los niños amamantados, y sabiendo la importancia de las grasas naturales en el desarrollo del sistema nervioso del niño, es muy importante aclarar los efectos adversos , pero por lo pronto la Organización Mundial de la Salud (OMS), recomienda a todos los gobiernos que reduzcan o eliminen las grasas parcialmente hidrogenadas en los alimentos.
servido por Gabriela
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