Música endiabladamente bella.
André Watts , cuya madre era pianista, comenzó a los 4 años a estudiar violín, pero tenía 2 perros en esa época, que en cuanto escuchaban el violín...comenzaban a aullar como posesos...Entonces, se decidió por el piano, y descubrió los pedales, comenzó a probarlos, y descubrió que podía obtener sonidos más suaves y profundos, y pasaba largos ratos jugueteando con las teclas y pedales...y escuchando, aunque no le gustaba practicar las partituras, pero su madre le contó sobre la vida de Franz Liszt y le hizo hincapié en que este gran pianista y compositor se dedicó y practicó muchísimo, para lograr conseguir la perfección, y esto lo inspiró para lograr lo que vemos en este video luego de una carrera exitosa interpretando conciertos solo y con orquesta, y dirigido por grandes maestros como Leonard Bernstein.
Verle desplazar sus dedos por el teclado, es fascinante, y al mismo tiempo una puede apreciar cuántas horas ha pasado recorriendo las teclas con mayor o menor velocidad, con más o menos intensidad, haciendo distingos entre lo que hace una mano y la otra...y la perfección de los tiempos, de los silencios...
Precioso.



charlitox dijo
Gracias, Gabriela, por seguir deleitándonos con maravillosa música... Qué gracioso lo de los perros!!!
Echo de menos tu comentario en mi primer y extenso post sobre Hanoi. No aparece en mi perfil ni en "amigos", pero sí en el blog...
Besos
18 Septiembre 2011 | 12:56 PM